ИВАН И МЭРИ, 30 years after Chernobyl. Bautizo y firma de ejemplares.

RicardoArispe_Flyer_Bautizo_ChernobylUcrania, 26 de abril de 1.986, 1:23 a.m. Planta nuclear Vladímir Ilich Lenin. Una prueba en el sistema del reactor número cuatro provoca una serie de explosiones, seguidas de temblores de tierra y una hermosa luz multicolor, que marcan el inicio del peor accidente nuclear de la Historia humana.

Caracas, Venezuela, 26 de abril de 2.016, 7:00 p.m. Librería Lugar Común. Ricardo Arispe, bautiza su fotolibro ИВАН И МЭРИ, 30 years after Chernobyl; con el estarán María Teresa Boulton y Marcel del Castillo (curador del proyecto) quienes realizarán la presentación.

En palabras de Marcel del Castillo:

Chernobyl es un patrimonio mundial del desastre. El momento histórico y el lugar en el que ocurrió, son elementos importantes en la construcción de una iconografía, que ha relegado a un segundo o tercer plano lo que significó y significa, 30 años después para la vida doméstica de miles de personas.

ИВАН И МЭРИ 30 years after Chernobyl, escruta las ruinas y su geografía buscando la experiencia humana, más allá del impacto de la explosión. Vivir bajo ese paisaje, establecer un hogar en medio de lo que fue un punto neurálgico de la vida de un país, y que hoy queda a la deriva, en el olvido, no solo como espacio urbano o industrial, sino como olvido histórico, como si dejásemos que la naturaleza sola consumiese sus ruinas, es borrarlo de las páginas de los infortunios humanos.

El libro marca un viaje, de lo religioso a lo humano, de la naturaleza viva a la naturaleza muerta, de lo frágil de la vida humana, de nuestra capacidad para construir un hogar en medio de las ruinas de nuestra propia civilización.

 

#MÉRIDAFOTO2015 | Identidades contemporáneas Suwon Lee: Un caso de estudio, por María de los Ángeles Castillo Marín

Entendemos el sentimiento de territorialidad como la posibilidad de la interacción de diversos patrimonios significantes mezclados e hibridizados con el lugar al que se arriba y donde posteriormente esté o donde vaya o se movilice. Todos tenemos una manera particular de ser, de comportarnos configurada por la cultura a la cual pertenecemos y es inculcada desde que nacemos, a partir del conocimiento que el entorno nos aporta y las informaciones que del mismo decidimos seleccionar.

Estas relaciones tanto emocionales y de significación individual se complejizan cuando nacemos y pertenecemos a una cultura y a un país diferente y tenemos la oportunidad, sea por las razones que sea, de crecer en otro.

La subjetividad y la individualidad se ven consolidadas dentro de la interioridad de una cultura familiar que resguarda una identidad de origen, de raigambre a un núcleo de costumbres que han transitado generaciones, en las que se encuentra presente tradiciones familiares, patrimonios colectivos de otros lugares que se aferran en el recuerdo, esto ya no pertenece a un territorio físico, tangible, pues gran parte del arte actual acusa una fuerte movilidad en la cual nos encontramos con la dualidad cultural que se desenvuelve en el migrante al momento de crecer dentro de una atmósfera donde el desplazamiento, la territorialidad y la globalización se juntan.

Lo que conocemos como diásporas en los campos del arte contemporáneo, componen elementos multilingües o transglósicos de adaptación significante, donde diversos artistas de nuestra actualidad, se encuentran en medio de procesos identitarios permanentes, en los que surge un marcado interés por las historias individuales, el espacio familiar, y otros que evidencian su diferencia y su identidad unidas a las situaciones en las que se encuentran inmersos.

Para estos artistas existen diversos modos de accionar, de poder contrastar y complementar su arraigo cultural, con las materias patrimoniales y simbólicas de otros territorios de llegada, y donde las estrategias de representación de los procesos identitarios, transitan por una diversidad de soportes que van desde el video, el film, la pintura, la fotografía, las instalaciones, entre otros; medios propios del arte actual, y que ratifican la posición de una nueva. Determinaremos nuestro recorrido entorno a Suwon Lee quien es una migrante en Venezuela proveniente de los Kyopo, diaspora definida por los coreanos que han migrado de su territorio de origen, y se expanden en una geografía distinta.

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Familia Chiong. Fotografía: Suwon Lee, 2014 https://www.flickr.com/photos/traficovisual/sets/7215762486734559 1/page1

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Familia Kim Fotografía: Suwon Lee https://www.flickr.com/photos/traficovisual/sets/72157624867345591/page1

“Esta necesidad de equilibrar la identidad propia con las nuevas demandas globales no impide que artistas de América Latina, Japón, India, China o Corea, quienes practican este nuevo internacionalismo y a la vez crean estilos que respetan las identidades particulares locales, llamen a las puertas del sistema artístico occidental buscando las ventajas que ofrece: el acceso a un discurso vivo y activo más allá de la historia del arte y del museo.

De ahí que la imagen visual de la diáspora sea necesariamente intertextual, en el sentido de que crea múltiples asociaciones visuales e intelectuales a la vez, dentro y más allá de la producción de la propia imagen.” Anna María Guasch, Arte y globalización, http://www.e-fagia.org/disfagiamagArtAntroGuash.html

Suwon Lee nos presenta a través del uso de la fotografía un discurso plástico-visual, narrando territorios y geografías culturales. Desde su narratividad representa al sujeto en ausencia y en presencia, en medio de un sentirse extranjero, en un afuera, que muestra la dimensión subjetiva derivada de los encuentros individuales de la misma con su geografía sociocultural, y donde los tiempo puros comienzan a organizarse, sin fechas, ni tiempos, pues allí las imágenes construyen a la memoria del desplazamiento.

El trabajo visual de la artista resume su visión del mundo por medio del desarrollo autobiográfico, determinado en experiencias y costumbres propias Familia Kim Fotografía: Suwon Lee https://www.flickr.com/photos/traficovisual/sets/72157624867345591/page1 unidas armónicamente en el devenir de habitar distintas culturas. Ella nos conduce continuamente por una geografía de mapas híbridos, estéticas combinadas en las cuales recoge, selecciona y conjunta elementos de nuestro imaginario popular, local y nacional con referencias a la historia de su origen oriental/coreano, con la intención de adentrarnos en un mundo donde la identidad se encuentra en constante movimiento.

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Suwon Lee: ‘Insomnio’. 2003. http://www.suwonlee.com/photos.html

«Mi obra –argumenta la artista- examina el rol del artista como un intérprete del mundo basándome en principios de organización y un enfoque sistemático para la captura de imágenes. Mientras que mi anterior trabajo era una forma de representar situaciones profundamente a través de temas autobiográficos e íntimos en forma de paisajes emocionales y autorretratos que abordaban cuestiones de identidad…» (Morales Castillo, Martín, 2007: s/p, http://www.ohnena.com/blog/2012/11/women-artist-suwon-lee/ (en línea) (Las cursivas son nuestras)

Suwon Lee expresa las preocupaciones sobre la formulación de una identidad en proceso, tan propia de la contemporaneidad, en la que se produce un diálogo complejo en medio de una yuxtaposición realidades disímiles. Las Suwon Lee: ‘Insomnio’. 2003. http://www.suwonlee.com/photos.html propuestas estético-narrativas de Lee, se encuentran imbuidas en el diálogo complejo de ella con su entorno, una sociedad con la que interactúa de manera continua, de la que toma las materias significantes pertinentes.

Un lenguaje visual que desarrolla desde ella misma, en los que la presencia del autorretrato constituye su ubicación dentro de las diversas geografías que la configuran como sujeto íntimamente ligado al encuentro directo de un tiempo puro, elaborador de memoria y de cuestionamiento sobre la propiedad de su identidad, y en otros donde la visión de la artista emerge desde la interioridad del paisaje, abstrayéndolos para traerlos consigo a una nueva geografía de la contemporaneidad del territorio venezolano y sus desplazamientos.

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‘El jardín secreto’, 2006-2008 (Archival pigment print) http://www.suwonlee.com/photos.html

Cada lugar nos relata una historia desde un punto vista geográfico específico privado, ya que, la artista nos conduce a lugares a los que pocos tenemos acceso, no solamente por la atemporalidad que los caracteriza, sino también, por el momento en que éstos son capturados por la cámara. Ellos son espacios y realidades que no pueden llegar a ser captados por la simplicidad del ojo humano.

Estas particulares geografías interiores surgen desde un espacio privado y subjetivo, un “no lugar” definido. Los “no lugares” de Lee son pequeños universos, en los que la naturaleza puede expresarse como es o construida por el hombre, pues su narratividad visual se centra en el encuentro y en la relación directa con ellos, en un entorno del que se extraen sensaciones imprecisas y a la vez agudas, pues al no ser parte de una locación geográfica fija, y de fácil reconocimiento, estos espacios se trasforman en no lugares, que al ser atemporales manifiestan el profundo cuestionamiento de una identidad sin un único arraigo, y capacitada para componer su propia historia.

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Suwon Lee: Dawn with moon, 2013 (Inyección de tinta sobre papel de algodón) http://www.oficina1.com/suwon-lee-la-casa-de-luz/attachment/6/

La relación que mantiene Lee con los paisajes se encuentra también marcada por el ámbito espiritual que la artista conserva de su herencia familiar, a pesar de enfrentarse continuamente a la interrogante sobre su identidad, la influencia coreana sobre la obra de Lee se mantiene a través de factores espirituales, sueños o elementos cósmicos como diversos estados anímicos y psíquicos. Los “no lugares” que presentan las intencionadas imágenes realizadas por la artista, nos muestran espacios donde toda historia y tiempo han sido cancelados, en ellos se expresa en su soledad, en medio de una Suwon Lee: Dawn with moon, 2013 (Inyección de tinta sobre papel de algodón) http://www.oficina1.com/suwon-lee-la-casa-de-luz/attachment/6/ penetrante presencia de suspensión de un tiempo atemporal, y donde aparecen universos simbólicos que se juntan para hacerse visuales en medio de luces y sombras, de atmósferas etéreas, que probablemente en nuestro aceleramiento no seamos capaces de visualizar y languidecen ante nosotros.

Estos paisajes nos transportan a diferentes lugares del mundo Venezuela, Brasil, Perú, entre otros, pero nunca son reseñados por la artista, como lugares físicos, debido que su interés se centra en la atmósfera dispuesta a ser contemplada, para hacernos parte de ella, sin saber si realmente pertenecemos a ellos.

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Suwon Lee: The darkness of light, 2013. http://www.oficina1.com/suwon-lee-en-la-9a-bienal-demercosul/

La artista busca constantemente un paisaje cargado de emotividad, de emocionabilidad, un lugar que nos remita al tiempo puro del inicio, donde puedan establecerse otro tipo de relaciones, estos paisajes hablan de lo inconmensurable, de un tiempo que es no tiempo, de un lugar que es no lugar y donde las identidades humanas se encuentran en cuestionamiento en medio de esa naturaleza que puede unirse con el sentimiento amable del desplazamiento.

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Suwon Lee: The benign indifference, 2013 (Inyección de tinta sobre papel de algodón). http://www.suwonlee.com/photos.html

Su obra también nos hace presencia de una autorreferencialidad, en la que se vacía su subjetividad, su formulación de sujeto autobiográfico, dispuesto a conducir al presente su situación de diáspora, de desplazamiento y perteneciente a una comunidad que se imagina así misma en múltiples territorios y en continua interacción significante. Lee se ve a si misma como una identidad en continua transformación, y con esto cuestiona la dualidad de la misma y la hibridez de los procesos identitarios en desplazamiento.

La autorreferencialidad y el sujeto autobiográfico actúan en la obra en dos campos de significación, por un lado esa subjetividad en continuo desplazamiento y por otro la búsqueda de identificación de un lugar.

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Suwon Lee: Daydream II. 2006. http://www.oficina1.com/suwon-lee/

El desarrollo de su obra transita permanentemente por en el cuestionamiento de su propia identidad, de su autobiografía, como elemento de primordial significación, pues la artista se concibe como un sujeto pleno, más allá del deseo por un imagen femenina o de cierta exoticidad. Los autorretratos de Lee nos hablan de situaciones, de devenires, de trayectos, de recuerdos, que son parte de ella misma, desarrolla continuamente un recorrido por su interioridad, atrapando los destellos de los lugares que han significado su continua construcción como subjetividad y ejercen sobre ella la acción del recuerdo, de su memoria, de tiempo de arranque en transformación, que captado a través del medio fotográfico como reafirmación autorreferencial.

En este sentido la artista coloca su realidad privada, propia, dentro del espacio fotográfico como medio y modo para contarse al mundo exterior que la observa y que percibe los conceptos abstractos e inmateriales que la misma coloca en su narración visual en la presencia de esas Suwon repetidas, absortas en sus pensamientos interiores, con la mirada perdida, y de apariencia casi efímera, sugerentemente volátil.

En ese desplazamiento de sí misma, la imagen es captada como lugar de reflexión de ella consigo misma, un recorrido autobiográfico que nos habla de su subjetividad en extrañamiento del vacío como punto de inflexión de su representación en la que no existen centros sólo desplazamientos.

De allí que, el imaginario visual de la artista nos demuestra y nos conduzca por el proceso continuo de una identidad desarrollada dentro de un ámbito cultural-emocional capacitado para movilizarse por territorios y geografías físicas y subjetivas, en múltiples partes y al mismo tiempo, pues en éstos no existe centralidad alguna.

Suwon Lee construye símbolos y significantes propios que capacitan su lenguaje visual de unir diversos elementos distintos, diversos patrimonios y modos de discursividad en sus obras, en las que se presentan complejas exterioridades que recomponen otros relatos, propios y ajenos, la artista parte de sí misma, de sus experiencias, de sus memorias, de su espiritualidad y de las imágenes que emergen de una consciencia flexible a las situaciones que formulan el proceso de collage de su identidad híbrida.

En este sentido, de hibridez y de desplazamiento que el lenguaje visual de Suwon Lee crea desde un territorio que ha dejado de ser fijo, permanente, para con ello abrir el espacio a su historia, a su relato, a su movimiento nómada, hecho que hace patente en su obra ‘El Extranjero’ (2004) donde encontramos la generación de simulacros de existencia con los cuales asumir la diversidad de situaciones con las que se enfrenta su subjetividad al unir elementos propios y ajenos relacionados en un mismo campo de representación.

El interés de la artista por el relato que puede poseer un extranjero la conduce a construir una ficción en la que ella misma se ubica para imitar a lo real, y allí le confiere una temporalidad actual al migrante, dentro de un tiempo diacrónico y a la vez dramático al hacer visible la soledad de ese sujeto que deberá asumir otros conflictos en su movilidad.

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Suwon Lee: ‘El Extranjero’. 2004 http://www.suwonlee.com/photos.html

El extranjero es una fotografía que describe el momento de incertidumbre y descubrimiento al que se enfrentan los inmigrantes a la hora de dejar sus países natales. La experiencia del inmigrante significa enfrentarse constantemente a situaciones desconocidas, a definirse y a compararse quizás con los miembros de la sociedad que ha decidido adoptar. Me interesa este proceso de autoexamen como formación de la consciencia e identidad propia. (Lee, Suwon: 2008, s/p, http://periferico.centrodeartelosgalpones.com/exposiciones/suw on-lee-bling-bling/bling-bling-lo-de-adentro-lo-de-afuera-y-lodel-medio/ (en línea)

Suwon Lee se retrata a sí misma en una playa, representa de forma clara y contundente la yuxtaposición de una individualidad lejana, extranjera, ubicada dentro de un territorio al cual no pertenece y se muestra en su diferencia, la posición de Lee dentro de esta imagen, nos narra el momento que vive un inmigrante al encontrarse en medio de una situación que desconoce, en un territorio que observa extraño, pero que a pesar de ese extrañamiento lejano, es visible la relación con un no lugar, en cuanto al lugar de ubicación y más aún el anclaje con el universo al que la subjetividad espiritual pertenece, pues en pequeños detalles la artista nos muestra la relación que mantiene con las estrellas y la creación, como es observable en hombro de la artista donde se halla un destello, un recuerdo, que alude al origen de lo humano.

A partir de sus imágenes fotográficas refleja el equilibrio intertextual de la identidad, nos muestra que el terreno de la incertidumbre es parte del mundo global actual, donde como cada inmigrante lleva consigo lo que ha seleccionado de su existencia, nos invita a formar parte del contexto en el que ella se encuentra, para crear nuevas aperturas de sobre los discursos de proximidad hacia el otro, hacia nosotros dentro de múltiples asociaciones visuales y significantes, y donde sus relatos van más allá del desplazamiento, pues todos pertenecemos al lugar de la memoria en el que las identidades ya no pueden ser concebidas como núcleos estables, ahora debemos comprenderlas como una suerte de esponjas que absorben un sinfín de información y de materias significantes deseosas de conexiones.

En el arte contemporáneo, esta compleja situación sociocultural, ha significado no una pérdida de modos expresivos o de delimitaciones sino que ha abierto la existencia de una complicada movilización de gran crecimiento, de conocimientos, pues los discursos y narrativas locales han emergido desde espacios antes no evidentes como lo es el de la migración, el de las identidades que se encuentran en permanente construcción o el de las memorias mezcladas.

El arte contemporáneo ha expresado de diversas maneras el lugar conflictivo que surge entre una aparente igualdad cultural o desigualdad cultural, esto debe verse no como un conflicto si no por el contrario un elemento nutriente para el desarrollo del mismo, que se alimenta de lo ajeno, de lo propio, de lo que puede ser transitorio o de lo que puede ser permanente.

Cartografías inquietas, La fotografía y el grabado como lugares de interpretación y desviación; por Lihie Talmor

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Desearía comenzar con extractos del texto curatorial de María Elena Ramos para la exposición MAKOM “Recorridos para inventar lugares. Memorias de una nómada”:

“La muestra Makom, de Lihie Talmor, indaga en tres tipos de lugares: la naturaleza como el lugar de Dos, en el sentido de mundo dado; las arquitecturas, construcciones del hombre, fundadas por él pero también por él derruidas o abandonadas; finalmente la fotografía y el grabado como soportes del lenguaje, lugares de la representación. Hemos dicho finalmente, pero también podríamos decir inicialmente, si lo vemos como perceptores frente a estas imágenes, cuando abrimos el recorrido inverso al que siguiera la artista desde su primer encuentro con el medio natural, antes de enfocarlo con su cámara y mucho antes de enfrentarse a la matriz para grabar.

Distintas acciones se enlazan en su trabajo con la idea de lugar: la acción de descubrir los espacios que existen en lo real; la de reproducir sitios geográficos específicos pero también otros libremente imaginados; la de reconocer ámbitos perdurables de la historia y de sus símbolos; la de construir los nuevos dominios del arte.

Hemos visto que el encuentro de Lihie Talmor con los lugares genera a la vez un descubrimiento, una meditación, una representación y una invención, reunidos en ese ahora del acto perceptor, y luego en su diferimiento en la invención de la obra. En el caso de la toma fotográfica, el momento de la recepción y el de la invención de la imagen son casi simultáneos, pero en el grabado hay otra duración, otro proceso aún por desarrollarse.”

En el paso de la foto al grabado se invierten las relaciones entre los planos: los primeros, los primerísimos, los medios y los generales. Se cambian las escalas o se crea una cohesión de escalas. El grabado “abre” el cuadro y otras veces lo “cierra”, lo confina”. Los encuadres se cierran o se abren.

Según José Berger en su texto sobre mi trabajo, “La liberación de la forma”:

“El ojo interior funciona a guisa de telón o velo que baja desde el universo probable de la intuición y que, al subir de nuevo, va descubriendo y asociando imágenes seleccionadas a partir de eventos aleatorios.”

Inspirada por Wittgenstein, siento que en el mismo momento en que se termina de percibir una vivencia estructurada, está acechando su deconstrucción y se develan detalles que, a su vez, están listos para la próxima experiencia. Y, por lo tanto, en el espacio entre las imágenes de una serie están presentes imágenes ausentes que podrían convertirse en su deconstrucción o reconstrucción.

LO QUE IMAGINO ENTRE EL OBJETO Y MI OJO INTERIOR ES LA DISTANCIA

En el procedimiento técnico de la realización del fotograbado y luego en la elaboración de la imagen por medio de las técnicas tradicionales de aguafuerte, aguatinta, barniz blando, etc., voy superponiendo y sustrayendo rasgos de las imágenes originales, convirtiéndolas, de esta manera, en registros de momentos ficticios, como en una trama de fragmentos de imágenes incompletas, disimulando la presencia de la imagen real, marcando pautas para la lectura de lo que no está representado en su totalidad.

Mis grabados provienen de fotografías tomadas en momentos muy precisos con la intención de documentar experiencias; es así como las imágenes se vuelven el trampolín específico y referencial para el desarrollo y la evolución de series temáticas. La obra –su significado– se desarrolla en diferentes etapas, o más bien en los des-enlaces o des-uniones que esas etapas producen. Primero se da el momento que me lleva a tomar la fotografía. Ese momento –una inexplicable combinación de encuadre, ángulo, luz y otros elementos– crea el sentido de lo “correcto” y, por consiguiente, la necesidad de tomar la fotografía. Mi sensación de ese momento, aunque no aparezca de manera obvia registrada en la fotografía original, será, en definitiva, lo que impregne o lo que defina la imagen resultante de mi trabajo.

Me gusta conservar la estructura y el marco de la fotografía. Y es trabajando internamente en ese marco donde puedo alterar la relación y morfología de los elementos que construyen la imagen. La intención no es arreglar o restaurar la imagen original, sino más bien explorar en lo que no fue captado en la fotografía original y que constituye precisamente la razón de la toma fotográfica. Es captar el Ánima del lugar, lo inmanente, lo permanente.

 

SE ESTÁ TRATANDO DE RECUPERAR LO QUE SE ESCAPÓ

Un poema que escribí hace tiempo, dice:

El árbol del sauce llorón se recarga de hojas verdes.

Ve, ya estoy lista,

dijo y se sentó en la cama.

No cabe duda en mi corazón, que el marco

se puede mover:

una mujer junto a la ventana,

suelta la cortina como en una película

luego que se termina de mirar,

y se va.

 

Antes de cerrar mi charla les voy a leer extractos del texto curatorial de Mary Martínez Torrealba para la muestra “Cartografías Inquietas” a ser inaugurada en la Sala Mendoza el domingo, 4 de octubre.

¿CARTOGRAFÍAS INQUIETAS, POR QUÉ?

Cartografías inquietas es la traducción del término Cartographic Anxiety, locución que apareció por primera vez en 1994 y de manera casual en dos artículos de intelectuales de ámbitos diferentes. Por un lado, el geógrafo británico Derek Gregory usaba esta expresión para identificar la afligida relación de la geografía humana con las fronteras y con la cartografía. Por otra parte, el profesor de Ciencias Políticas Sankaran Krishna presentó el término para denominar las agudas situaciones que se han generado en la India a partir de las fronteras geopolíticas, sus vínculos con la identidad nacional y el poscolonialismo. En ambos, la expresión ayuda a categorizar la angustia latente que deriva de los conflictos fronterizos y más allá, el término es referencia de los límites territoriales que ciñen las libertades de los individuos, de la inquietante realidad de los refugiados que hoy, lamentablemente, se ha potenciado de manera crítica. Así, Cartografías inquietas es un intento por crear un mapa de la melancolía, un mapa de la memoria y del pasado, del exilio y de la pertenencia”

 

EN EL CAMINO ENTRE LA FOTOGRAFIA Y EL GRABADO VOY CREANDO LA FICCIÓN

Citando a la artista peruana Sandra Gamarra: “Se quita un velo al enigma y se pone otro. Capas y capas van sumando”

Para finalizar, querría que nos ubicáramos en un debate más amplio partiendo del pensamiento de Avner Holtzman en su libro   Literatura y artes visuales     cuando afirma que:

“cada una de las artes posee su propio ámbito vital primario, en el que se concretan y manifiestan naturalmente sus peculiaridades y rasgos exclusivos; pero al mismo tiempo existe una aspiración a forzar esas fronteras, mediante el préstamo, la adopción y la incorporación de componentes propios de la naturaleza de otras artes. En términos de vivencia humana es posible describir dicho proceso como relaciones de envidia y competición, de las cuales surge una fertilización mutua, puesto que los intentos de las diversas artes de comportarse en forma aparentemente contraria a su naturaleza generan precisamente la renovación, la apertura de caminos y aún, a veces, revoluciones poéticas.”

Me vienen a la mente pintores como Edward Hooper, Gerhard Richter y David Hockney. En un documental sobre el último, dice el cineasta que lo acompañó durante la realización de su serie monumental de escenas de paisajes ingleses: Lo que el hace tiene que ver más con la pintura que con lo que esta pintado. (It is more about painting than about what is painted).

Los pintores antes mencionados incursionan en el campo de la pintura “fotográfica”, o, en el caso de Richter, entre su pintura hiperrealista y abstracta. De la misma manera, pero a la inversa, pienso en las fotografía “pictórica” de Joel Sterenberg.

Y, para justificar mi obsesión por la citas, me sustento en Walter Banjamin:

“…las citas son ladrones de caminos que a mano armada atacan al lector y conquistan su adhesión”

WALTER BENJAMIN