#Latencias | “El vacío”

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Acá, en esta tierra de Dios y del Diablo, en esta geografía humanamente partida, atravesada por la mirada de la intolerancia, hemos perdido nuestra fisonomía, nos hemos desfigurado al punto de parecer personajes kafkianos. ¿Gregorios Samsa? Una patria de ellos, sí; de seres imprecisos, a medio camino entre la ruina del hombre y el nacimiento de la larva.

Que los espejos no nos engañen. Mira más allá de sus falsos reflejos, anda. ¿Dime qué ves? Es el hombre nuevo, o quizás no tanto, pues tengo la impresión de que esa criatura sin arraigo, sin identidad y llena de indiferencia hacia un país que se le antoja provisorio como una tienda de campaña, estuvo dormida por mucho tiempo hasta que una utopía ilusoria y populista la sacó de su hibernación histórica.

 

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Título: Gruta
Autor: Kevin Corredor (San Cristóbal, 1988). Fotógrafo y licenciado en Educación, Castellano y Literatura en la Universidad de Los Andes. Presidente de la Fundación Cultural ParpadOelocuente. Sus líneas de investigación visual pueden apreciarse en http://www.flickr.com/ photos/kevincorredor

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#Latencias | “M…”

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latenciasEnero201402

Un viaje de vacaciones. El reencuentro con tu país. Fotos en Instagram. La vuelta. Una carretera de noche. El asfalto. Un accidente. El asalto. Varios fogonazos. Tres de ellos certeros. Dos mortales. El sollozo de una niña. El hallazgo. La noticia. La conmoción. El morbo. Los análisis y la prensa amarillista. El escaso estupor. El símbolo. El rostro de más de 25.000 víctimas. Flores en una plaza. Redes a reventar. Velorio y sepelio. El Gobierno movilizado. Los artistas hablan. Caso resuelto. Pronto se olvida.

Dos vidas truncadas. Dos de miles. Más muertos que en Irak. Cifras. Estadísticas. Maya es una huérfana más. Mientras, los zamuros de Venevisión revolotean sobre los restos. Fuiste la mujer perfecta. La chica con síndrome de Asperger. La miss de un país que fabrica la belleza. Una de las reinas del país de rico subsuelo, lleno de oro negro. De basura, decía Cabrujas.

La chica de la portada. Reina sobre bolsas negras. Soberana en una tierra que produce muertos sin estar en guerra. ¿O lo está?

“M…” le pusiste cara a los caídos en esta batalla que es el vivir en un país atravesado por la violencia. El país de los pranes. De los cerros armados hasta los dientes. El de la revolución a la inversa. El del miedo…

El mes no ha pasado y me temo que ya eres memoria. El cristal quebrado del recuerdo. “M…” de mujer. “M…” de madre. “M” de miss. “M…” de muerte. “M…” de Mónica. Todos estamos en mora contigo… Con 25.000 “M…”.

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Título: La nueva chica de la portada.
Autor: Mariela Rodríguez Maggi, conocida como “Maggi”. Diseñadora gráfica y fotógrafa venezolana de 27 años, nacida en Mérida. Autodidacta de formación. Realiza trabajos comerciales como proyectos personales y artísticos. Su trabajo está disponible en:
www.flickr.com/photos/maggiflux/

#Latencias | “Cuando despierten”

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latenciasEnero201301

Trata de guardarlas, poeta,
por más que sean pocas aquellas que se detienen.
Las visiones de tu amor.
Ponlas, medio ocultas, entre tus frases.
Trata de retenerlas, poeta,
cuando despierten en tu mente
en la noche o en el fulgor del mediodía.

Créditos:

Texto:
Poema “Cuando despierten” de Constantino Cavafis (Alejandría, Egipto, 1863-1933)

Fotografía:
Autor: Miguel Tortolero Matos (Bejuma, estado Carabobo, 1990). Fotógrafo freelance y estudiante de Educación, mención Artes Plásticas. La fotografía pertenece a la serie Renacimiento, inspirada en la dualidad, en la coexistencia de la luz y la sombra.

#Latencias | “La mano”

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latenciasDiciembre201302

Juró
sobre el empañado cristal de la realidad
que el mayor de sus empeños
sería la nitidez.

Juró
no sobre una Biblia ni sobre ley alguna del hombre
que defender su identidad
sería la mayor de sus tareas.

Juró
con el ímpetu de su juventud
que para bien o para mal
sería él mismo.

Juró
ser simpleza
honestidad,
singularidad.

Alzó su mano
la derecha, porque quiso
y juró
sobre el empañado cristal de la realidad.

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Sein Andrés Benaventa Godoy (Maracay, estado Aragua, 1990). Estudiante de Comunicación Social. Participó en la Cátedra de Fotografía de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios.

#Latencias | “Tauromaquia”

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latenciasDiciembre201301

-Vengo ante ti a poner una queja, dijo Minotauro.

-Yo no soy tu verdugo. Es el hombre.

-Si no tienes el poder para cambiar a tu criatura, te propongo un trato: envíame a la Tierra en forma de un seductor toro, oh poderoso Zeus…

Todos en la plaza de las matanzas ya se habían sentado. Cuando se habrieron las puertas del corral, no ocurrió lo que los fanáticos de las corridas de toro esperaban.

Como si fuera una hechicera, esta minotauro con las tetas al aire hizo su aparición. La euforia de la criatura levantó la arena con su soplido de rabia y venganza. Frente a él, el torero y un rejoneador.

-Ahora la bestia eres tú. Prepárate para protagonizar el espectáculo de tu propia muerte.

El sangriento festín comenzó. El ritual se cumplió al revés. Las banderillas atravesaron el pecho del rejoneador, y el matador se convirtió en el trofeo -¿la oreja?- de la jornada taurina. Fundido a rojo…

De pronto, una luz intensa cegó al animal que esperaba en la oscuridad de los corrales. Al fondo lo esperaba un hombre con un capote rojo en sus manos… Todo había sido un sueño.

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Violette Bule (1980). Realizó sus estudios en la Escuela Activa de Fotografía de México. Desde 2010 lleva a cabo un proyecto pedagógico en el que utiliza la herramienta fotográfica como vía para la reinserción social y expresión creativa de colectivos marginados como lo son los presos de la cárceles venezolanas. Web: www.violettebule.com

#Latencias | “Alicia en el país de los domesticados”

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latenciasNoviembre201302

No había liebre ni sombrerero loco ni Reina de Corazones… Ella no era un personaje del cuento de Carroll. Se llamaba Alicia, sí, pero no la que miraba detrás del espejo. Se sabía selva, trópico, tercer mundo… Su vida no era un cuento de hadas. Todo a su alrededor era amenazador.
Desde aquel sábado en el que sus “iguales” sucumbieron al consumismo enajenante, al saqueo de su propia racionalidad, su visión de sí misma cambió. Era parte de una manada. Extraña, visceral, sorda y ensordecedora. Vivía en un país acuoso, como de plasma, un terruño que se le escurría por el entendimiento sin que tuviera la posibilidad de no dejarlo escapar.
Ésta, su vida, parecía escrita por Kafka o por Sartre. Aspiró entonces a ser un gusano que se transforma en mariposa. Pero se dio cuenta de que su metamorfosis marchaba en sentido inverso: de larva a un animal irreconocible. De niña ingenua a una habitante más del País de los Domesticados.
Sin poder reconocerse, prefirió perderse en su bosque. Jamás volvió a salir de su interior.

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Rodolfo Vanmarcke (Caracas, 1976). Fotógrafo formado en Roberto Mata Taller de Fotografía y en el Núcleo Fotosensible. Residenciado en la actualidad en Miami, Florida, Estados Unidos. La imagen pertenece a la serie Soledades modernas.

#Latencias | “Nevena”

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latenciasNoviembre201301

Leyó una frase de Anaïs Nin. Decía así: “La carne contra la carne produce un perfume, pero el roce de las palabras no engendra sino sufrimiento y división”.

Nevena sufría. Sentía erizarse su piel por el roce de aquellos insultos que antecedieron a su soledad actual. Y ardía en ganas de sucumbir a las caricias toscas, fuertes, hirientes de Martín…

Él se había marchado, pero aún lo olía. Olía sus ganas, su desenfreno. Olía su sexo. Todavía. Pero no le bastaba un aroma. Le urgía la carne, la pasión, la posesión.

Saberse sola la enloquecía. “No tengo fiebre y me quemo”, pensó. El cuerpo no le respondía. No era dueña de sí, sino una cala entorchada por la presión del deseo. Corporeidad sin cabeza, sin razón.
“¿Habría sido mejor callar y dejar que las pieles tomaran la palabra? Fue un error decirle ‘Te amo’. Me equivoqué al involucrar un sentimiento en nuestro oleaje de deseos. Quise detener la marea que quería saciarse en mi cuerpo de roca inerme, quieta, sumisa… Fue inútil”.
Poco a poco, el azul añil de la alfombra comenzó a oscurecerse debajo de sus muñecas… Otro efluvio emanaba de su cuerpo. No supo más de ella…

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Martín Castillo Morales (1976). Fotógrafo formado en la ONG (Organización Nelson Garrido) y en la EFTI de Madrid. Actualmente vive en Argentina. Las galerías Hardcore Art Contemporary Space (Miami) y Pabellón 4 Arte Contemporáneo y Studio 488 (Buenos Aires) lo representan.

#Latencias | “Telegrama”

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latenciasOctubre201302

El mundo se ha vuelto una pocilga. Oink. El hombre se ha animalizado. Oink. Con el perdón de los animales. Oink. Aquí me ves, en mi actividad básica: defecar. Oink. Pero siempre pendiente de las noticias a ver cómo puedo guisar. Oink. Buscando detritos con los que pueda alimentar. Oink. Y sobran. Oink. Todo está lleno de desechos. Oink. Sólo hay que hurgar en el lado por donde la ética y la rectitud se han comenzado a podrir. Oink. Bueno, ya lo están casi por completo. Oink. Hay mucho de donde morder. Oink. “El hombre nuevo” produce mucha basura. Oink. Engorda a cerdos como yo. Oink. Ya no es necesario decir: “Pónganme donde hay”. Oink. Ahora decimos: “De aquí no nos sacan”. Oink. Vivimos en el reino de los cochinos. Oink. No porque nuestra carne pueda ser aprovechada para todo. Oink. Es que nos comemos todo sin perder el apetito. Oink. Voraces. Oink. Inescrupulosos. Oink. Corrompidos. Oink. Inmorales. Oink. Esta “Pequeña Venecia” es un suculento lodazal. Oink. El paraíso de la burocracia. Oink. El pantano de la izquierda y de la derecha. Oink. Puertas afuera somos los grandes señores de un país en ruinas. Oink. En privado, somos bestias insaciables. Oink. Cochinos. Oink. A mucho orgullo. Oink. Con leyes, héroes e himnos. Oink. ¡Qué la mayoría se joda! Oink. ¡Váyanse! Oink. ¡Qué rico olor! Oink. Las “cascadas de cagadas” de Ionesco. Oink. Él debe ser nuestro Dios. Oink. Sin duda. Oink. ¡Mira, el río Guiare se ha desbordado! Oink. Se escuchan aplausos en la asamblea. Oink…

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Daniel Ghinaglia (Caracas, 1973). Periodista, diseñador gráfico y fotógrafo, formado en Roberto Mata Taller de Fotografía con Luca Pagliari. Actualmente trabaja en el Departamento de Diseño del diario El Universal.

#Latencias | “Exilio”

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latenciasOctubre201301

Hialeah.
La Habana.
Soy el olvido que no se arranca memorias.
Los pies trasplantados.
No hay raíces.
“Cuando salí de Cuba…”.
Hojas muertas.
Periódicos amarillentos.
Lugares perdidos, sólo postales.
“¿Apátrida?”.
No tengo patria a la que pertenecer.
Un extranjero aquí y allá.

Hialeah, ¿qué eres?
Pareces a una tumba.
La nostalgia no reposa en paz.
Es un cuchillo sin filo que insiste en cortar.

Mis pies no pisan tierra sino concreto.

Sombra.
Nulidad.
Olvido.

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Rodolfo Benítez. Fotógrafo y periodista caraqueño, residenciado en Miami Beach, Estados Unidos.
Web: www.rodobenitez.com

#Latencias | Las dos Lucías

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lasDosLucias

Sentada en la improvisada grada al borde de la carretera, rodeada de maleza y apenas iluminada por el moribundo resplandor de la titilante luz de un poste, Lucía supo que ya no sería la misma.

Creyó estar sola, pero cuando levantó la mirada como buscando señales en el horizonte ennegrecido por la noche, se vio a sí misma. La niña que fue estaba a su derecha.

La miró con ternura y hasta percibió en ella un poco de pena, quizás de nostalgia. “¿Eres tú?”, dijo. “Soy tú”, creyó oír.

La vio inocente, con una semidesnudez sin imposturas y el cabello recogido en un moño hecho con apuro porque siempre le fastidió tener que arreglarse como le pedía a cada rato su mamá.

“¿Qué será de ti, mi pequeña Lucía?, ¿Adónde te irás?”, susurró.

La niña cruzó los brazos.

“Te tengo frente a mí y ya te extraño. Me van a hacer falta tu ignorancia, tu osadía, tus imprudencias, tus verdades dichas sin malas intenciones, tu inconformidad, tus rabietas, tu risa… tu falta de preocupaciones…”.

“Este es un adiós sin pérdidas”, escuchó sin ver mover labios.

“Te guardo las muñecas y las lagartijas, las carreras y los cuentos, la luna y la piscina, la bicicleta y las rodillas rasguñadas, los abrazos de papá y mamá y las noches de fiebre, los creyones y el chapoteo en el río, el ocio y el tiempo sin prisas…”.

Lucía se impulsó con los brazos y saltó al pavimento… Comenzó a caminar por el borde de la carretera, poniendo con cuidado el talón de un de sus pies sobre la punto del otro… como si buscara los pasos de su niñez…

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autora: Yee Tan Ho Cheng (Valencia, estado Carabobo, 1976). Diseñadora gráfica y fotógrafa, formada en Roberto Mata Taller de Fotografía. Participó en el proyecto colectivo 52 ½ en Facebook.
Web: http://www.yeetanho.com

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#Latencias | Resumen Curricular

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La mayor de mis guerras la libro en las calles, en los suburbios. No lucho contra replicantes que claman por más tiempo de vida… ¿A qué llamo vida? Tampoco anhelo reconstruir las ciudades de nuestra decadencia. Sus edificios e instituciones se derrumban inexorables a mis espaldas como los anhelos y las utopías. Las ovejas eléctricas jamás soñaron. Yo he olvidado hacerlo.

Mi enemigo no viene de Orión. No viaja en naves espaciales. No hablo del Roy Batty de Blade runner ni del octavo pasajero de Nostromo… Menos de un Terminator T-800 modelo Cyberdyne 101. Soy mi propio contrincante. Cazador y presa, victimario y víctima en uno solo.

Nadie activó en mí el botón de autodestrucción. Vine con ese chip en el cerebro. Nací para morir. Y en ese propósito me han acompañado la religión, la ciencia y la política, que cuidan de armarme en este permanente holocausto. Me proveen de gas de sarín, de cruces, de bombas, me uniforman, me dan símbolos de guerra y me hacen miliciano de sus ejércitos.

No soy un personaje de Asimov, de Orwell o de Borges. No vengo con una puesta en escena. Mi fin es tan real como el bate con el que me defiendo, con el que ataco. Soy Carlos Soto, hijo de la desintegración y el caos, de la rabia y la desesperanza, del fascismo cotidiano, de la anti-utopía, de la violencia sublimada… Quizás, el anhelo de un humanismo imposible. ¿La creación de Oh Yiste…?

Créditos:

Texto:
Juan Antonio González

Fotografía:
Autor: Yiste Jiménez (Oh Yiste). Fotógrafo caraqueño. Comenzó su formación de manera autodidacta hasta que fue becado por la Organización Nelson Garrido (ONG). Se define a sí mismo como “un fotógrafo documentalista de mi propio mundo surrealista”. En la actualidad participa en la décima tercera edición de Festival Internacional de Fotografía de Pingyao, en la República Popular de China.
Web: www.ohyiste.weebly.com
Modelo: Carlos Soto.

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#Latencias | ¿Para qué preguntas Nikola?

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latenciasAgosto02

-Perdone que no le ofrezca nada, apenas me alcanza para cigarrillos. La guerra nos dejó sin nada, ¿sabe? Sin país, sin familia, sin esperanzas…

-Me imagino, señor. Con este censo el gobierno quiere saber cuáles son las necesidades más urgentes de la gente para poder satisfacerlas.
-La política es una mierda, joven. Y la religión también. ¿Para qué necesita el gobierno saber? Basta con que mire alrededor… Asómese a la ventana, ande… ¿Huele? Aún se respira pólvora en Sarajevo, en todo esto que una vez fue un país… Acá pasamos de la alegría de los Juegos Olímpicos de Invierno del 84 a la vergüenza de ver las calles llenas de cadáveres. ¿Sabe cuántas personas murieron en este país entre 1992 y 1995?
-…
-Casi 100 mil… ¿Qué edad tiene usted, joven?
-20.
-Apenas tenía dos años cuando la guerra terminó… ¿Terminó? Disculpe. Guardar tanto silencio hastía. Ni siquiera tengo aguas, pero le puedo ofrecer un trago de ginebra, es de la más barata pero ayuda a olvidar lo que usted no recuerda, ¿quiere?
-No, gracias. ¿Puedo comenzar con las preguntas?
-Pregunte.
­-¿Nombre?
-Zijad Jusufovic.
-¿Edad?
-¡Jajaja! ¿Cuántos años me calcula?
-…
-Tengo 38, pero acá en Sarajevo hemos aprendido a envejecer rápido. No es que parezca de 50 es que me siento de 50, quizás de 60…

La tristeza hace que el alma envejezca… La tristeza y el hambre, joven… y el dolor de quedarse solo, de haber perdido a los amigos, a mi novia… La guerra le mutila a uno las emociones, y éstas jamás vuelven a crecer…
-Señor Jusufovic, mejor regreso otro día.
-Como quiera… ¿Cómo se llama usted?
Nikola no respondió. Quería salir cuanto antes de aquel apartamento. Bajó a prisa las escaleras, mientras sostenía en su mano derecha la carpeta con los formularios del censo. Su primer trabajo, su primera encuesta, su primera decepción. El señor Jusufovic le recordó a su tío Milomir, igual de decepcionado y alcoholizado.
No pudo evitar voltear la mirada hacia la fachada del edificio que le habían asignado. Su antigua arquitectura no fue lo que más le llamó la atención, sino la línea discontinua de huecos que nadie había querido tapar quizás como un monumento al horror vivido por el señor Jusufovic, por su propia familia y por aquel país que nunca conoció. Miró la ventada del apartamento del tercer piso. Le pareció ver al señor Jusufovic…
Antes de doblar la esquina, tiró la carpeta de formularios a la basura. “¿Para qué preguntas Nikola?”, se dijo.

 

De la serie “Overnight Generation”, concebida por Ítalo Morales.

Autor: Ítalo Morales (Caracas, 1973). Fotógrafo, nominado en 2010 al Sony World Photography Awards, en la categoría amateur Retratos, por la serie documental “Confrontación”. Máster en Fotografía Documental en Londres.

Web: www.italomorales.com

 

Juan Antonio González
juanantoniogonzalezf@gmail.com

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#Latencias | Afuera

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latenciasAgosto01

Le costó creerlo. Se veía reflejado en el vidrio de la ventana, pero no podía dilucidar de qué lado estaba. ¿Fuera o dentro de la casa? “Debo estar afuera”, se dijo a sí mismo. Llegó a esa conclusión por el frío que sentía en sus pies. Un frío placentero, sin embargo. Casi cálido. “¿Seré un reflejo o soy yo mismo?”. En ese instante, impreciso, inidentificable, recordó la vez en que Lucía lo invitó a ver una película de Tarkovski. Apoyó sus manos sobre sus rodillas. No estaba cansado, así que tampoco comprendió qué justificaba su postura. Se sintió como uno de los personajes de El espejo. “Soy yo a quien estoy viendo”. En aquel día blanco, la certidumbre derritió la duda. “Hola Rubén”. El hombre se incorporó, y un till up le reveló el origen de aquel susurro: “Lucía…”. Sobre el reflejo de la ventana, la imagen sobreexpuesta de aquel ser solitario comenzó a hacerse borrosa, traslúcida… hasta que finalmente desapareció…

 

Fotografía:De la serie “Transpuestos y reflectantes”
Autor:
Nelson González Leal (Maracaibo, estado Zulia, 1965). Escritor, periodista y fotógrafo venezolano.
Contacto:
http://www.nelsongonzalezleal.com

 

Juan Antonio González
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