#Mute | Re-vernos

Como aquellos actores revelación del año, el popular selfie (autofoto), llegó un día de forma sorpresiva y para quedarse. A través de las redes sociales, los hemos visto en días de paseo, mostrando el maquillaje nuevo de muchas chicas, debajo del agua, de artistas, en las movidas nocturnas, saltando en parapente o peligrosos como el de un hombre en el brazo del Cristo de Corcovado en Río de Janeiro. Para algunos, se ha convertido en un requisito indispensable para mostrar su vida paso a paso, podría aventurarme a decir que en ningún momento de la historia de la imagen se han producido tantos autorretratos.

Esos segundos de silencio con esa sonrisa o mueca sostenida pueden ser señalados como otro signo de superficialidad y egocentrismo más de nuestros tiempos; sin embargo, creo que es necesario profundizar un poco más en esta curiosa práctica. Con el lente de nuestra cámara hemos apuntado a la naturaleza, a nuestras musas, al espacio, a la “nada”, a lo cotidiano, en un esfuerzo insaciable de capturar a nuestro entorno; de arrancar ese trozo de belleza a lo existente. Qué curioso que ya hemos incluido en nuestra lista de fotografiables a nuestra propia humanidad. Hemos percibido el vestigio de belleza de la propia cotidianidad, hemos posado nuestra mirada sobre nuestra vida como hecho creado y digno de ser fotografiado.

¿Qué vemos en ese autorretrato?, que valga señalar pasa por los miles de ensayos y descartes antes de ser publicados en las redes sociales, no podría precisar dicha respuesta pero, sí qué buscamos en este ejercicio fotográfico: buscamos re-vernos, buscamos volver a ver ese rostro que aparece en el espejo de la mañana y que se ha quedado capturado en nuestra memoria durante el paso de los años de nuestra vida. Buscamos vernos desde nuestros ojos, en nuestras diversas facetas, que otros vean cómo nos percibimos, jugamos a ser unos ojos extraños que desean ser maravillados por un ángulo sorpresivo de nuestra propio ser.

Yasury Romero.

#DeLosLectores | Sobre autoretratarse, por María Pérez

MariaPerez

En varias oportunidades, distintas personas, con diferentes personalidades, me han preguntado qué deben hacer para comenzar a autorretratarse. La respuesta siempre viene desde mi experiencia y óptica particular, que a decir verdad, no sé si la manera en que abordé las cosas para dar el salto al autorretrato le sirva a todo el mundo.

Particularmente ayer hablaba de sentir, conocerse, conocer la luz y fotografiarse. Al llegar a casa pensaba “aja María Pérez, eso suena fácil para ti porque ya diste el salto, pero… ¿Cómo comienza alguien a reconocerse? ¿Cómo llegaste tú a hacerlo? Y bueno, echando pa´ atrás y desde mi humilde percepción del concepto del autorretrato, quiero dejar unas RECOMENDACIONES para aquellas personas que desean comenzar y no saben cómo:

1.- FOTOGRAFÍATE. Puedes comenzar como quieras. Diseña un concepto, bocetea o hazte fotos en momentos de intimidad. Si te parece una pérdida de tiempo (o de sensor) hacerte fotos a lo loco o “no eres” de los que bocetean, comienza por hacerte fotos incómodas. Esas fotos que no dejarías que nadie te haga, esas fotos que no le mostrarías a nadie. Evalúalas, define que te gusta y que no, comienza a cuestionar qué te hace ruido y por qué y si deseas o no mostrar el resultado. Éste ejercicio te ayudará a comprender que buscas en el autorretrato.

2.- NO TE ENFRASQUES EN EL SÚPER ESCENARIO, LOS SUPER EQUIPOS O LA CERRAMICA JAPONESA QUE TE FALTA: Bueno si, casi todos queremos lograr fotos épicas y con un escenario de ensueños, más aún cuando a quien representamos es a nosotros mismos, pero estemos claros, no todos tenemos acceso a estudios fotográficos, casas de ensueños, ciudades seguras ni edificios abandonados (por nombrar algunas de mis fantasías ), así que, si nos quedamos esperando la súper escena o el detalle impactante y mucho más el equipo ultra plus, siempre tendremos la excusa perfecta para no arrancar. Yo fotografío con una cámara Canon 1100D (t3) y la mayoría de mis fotos las hago con un 18-55mm. No uso, ni tengo Flash y no se usar PS… ¡Si tienes un súper equipo, la súper casa y los maravillosos objetos, déjame decirte que te envidio! Pero si no, no te limites, muchas de esas cosas jamás llegarán y te quedarás para siempre esperando la mega oportunidad. Yo usé como inspiración y referentes a Cristina Rabascall, Aglaia Berlutti y Francesca Woodman, quienes me enseñaron que menos, casi siempre, es más.

3.-DE LOS CUERPOS SEXYS Y EN FORMA: Aja, muchos que me escriben o me hablan en privado, me dicen “Es que tú estás buena y eres flaca y no tienes celulitis, por eso para ti es fácil desnudarte y salir bien en las fotos”. Para los que no me conocen, la realidad es que soy perfectamente AFOTOGÉNICA. Sólo 3 personas en el mundo han podido hacerme fotos donde me veo bien y una de esas soy yo. Soy flaca, sí, pero no soy voluptuosa, no tengo NADA operado y JÁMAS rio en las fotos porque parece que algún ente se apodera de mi (mis amigos lo llamas espíritu chocarrero jejeje). A lo que quiero llegar es que, salgo bien en mis fotos porque me conozco, me quiero y represento en ellas todas las Marías que soy. La extraña, la que se toca, la que espera, la impaciente, la que JAMÁS descansa, el animalito del monte, etc. Aprendí que el conocerme le da un valor genuino a la foto y eso vale más que un buen cuerpo y que miles de estereotipos. Así que, si estás gordita(o) y no te gusta mostrar mucho, no te hagas fotos desnuda(o) ni vestida(o), donde salga tu cuerpo, pero eso sí, no uses como excusa a los cauchitos. Comienza por otras cosas, objetos que te representen, el rostro, cosas que te gustan de ti. Más temprano que tarde, estarás liberándote de tabúes y te sorprenderá a lo que puedes llegar.

4.- Lo último pero no menos importante, DE LOS SUFRIMIENTOS, LA TELENOVELA Y EL PEO: Para mi está sobre valorado el drama en la fotografía. Por supuesto que el hacer fotos de tus demonios internos, tus temores, tus dolores y tu vulnerabilidad, moverá los sentimientos de muchos, sería muy hipócrita decir que no es un tema que engancha y más porque he visto a través de mi trabajo, todo lo que las fotos “desgarradoras” generan en los demás. Pero… tampoco es que si no estás sufriendo, vas a ir a cortarte las venas o rasparte el coco para que tu foto sea intensa o que si no éstas revolcándote en el piso, la foto no tiene contenido “Ay… es que tu sufriste tanto… pobrecita… por eso tu foto es tan buena…” Pues no, también podemos hacer autorretratos y estar plenos, felices, enamorados, en forma, resaltar nuestro ego y nuestra sensualidad. Lo que me ha dejado la fotografía de autor y las enseñanzas de mi amado Nelson (Nelson Garrido) es que tu vida es tu vida y punto. Sólo tú decides que es aceptable o no. Si quieres ser autorretratista y excluyes tu felicidad, estás omitiendo una de las partes más importantes del ser humano, el crecimiento interno. Entonces, por favor, comiencen por donde quieran que ya llegará el momento de sufrir y de hacer las fotos de la lloradera.

Recuerden siempre que esta fue la forma en que YO comencé. No es la norma ni la regla. Aprendan lo más que puedan, conozcan la luz y FOTOGRAFIENCE!

Abrazos.

María Perez
@marisefa28