#UnCuartoParaL@sTres | Habitación 6

 

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…Solo soy un aficionado…

Sabes que nunca he sabido de dónde vengo ni a dónde voy. Por eso, si quisieras culparme de algo, te lo repito: nena, solo soy un aficionado.

No recuerdo en qué día ni en qué mes estoy; tampoco en cuántos cuartos de hotel he estado. Últimamente me ha dado por coleccionar cosas: una toalla de mano, un frasco de champú, el menú de un restaurante. Mi último pecado será secuestrarme un par de almohadas…uy, es que no me resisto a las almohadas.

Dirás que soy un loco, un nómada, un solitario. Quizás siento que así voy construyendo mi hogar, con él voy y vengo y así no tengo que llegar a ningún lugar. Nadie me espera, no tengo a quien esperar.

He perdido el reloj que me regalaste, aunque creo que lo hice a propósito para no volver a sentir la presión del “dónde estás” o el “por qué no has llegado”; siempre me ha dado caspa escuchar esas dos frases juntas. A pesar de que lo perdí (y lo que perdí), continúo apareciendo muy temprano, o llegando muy tarde a todo, inclusive a la vida de los demás. Siempre pienso que eso ha sido una maldición que me lanzaste la última vez que te vi.

…¿Dónde estás?…

Durante el tiempo que se fue con el reloj, me convertí en el imprescindible en mi profesión, el que trabaja noches, fines de semana, navidad y fin de año. Nunca digo que no porque me gusta lo que hago; sin embargo, esto para mí, sigue siendo una afición. Cada día es una nueva aventura que merece ser disfrutada a través de cada disparo, cada imagen, cada recuerdo.

En este rincón de la nada, la habitación 6 es como la vida: no es lo que busco, pero es lo que tengo. Me distraigo con las tomas del día, sin bañarme ni comer; pulso obsesivamente el “next” y sonrío malévolamente pensando en lo mal que me ha ido por no seguir las reglas, pero en lo bien que me he sentido por romperlas. Soy un aficionado a las emociones y a las expresiones, y sobre todo, a las equivocaciones.

Aunque sigo pulsando el “next” en mi vida, siempre he pensado que ocurriría al hacer “back”; posiblemente rompa las reglas, llegue algo temprano o demasiado tarde. No sé si comprarme otra vez un reloj, si valdrá la pena saber en qué día y en qué mes estoy.

Creo que sí me llevaré las almohadas esta vez. Mientras busco que comer en el restaurante, y el sonido estridente de un altavoz vomita boleros, descubro lo bueno que es comer mariscos con ketchup, algo que tu jamás me hubieses permitido hacer.

Quizás, tarde o temprano, valga la pena comprar el reloj y quedarme a esperar. Pero mientras tanto, cada día seguirá siendo una nueva aventura en la que solo voy a disparar, una y otra vez.

Me vuelvo a reír y te repito. Nena, es que soy un aficionado.

Contacto:
yosselynn@gmail.com
@yosselynn

Fotografía:
Ricardo Arispe, de la serie #WalkingParís
Ricardo.arispe@gmail.com
@rarispe

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